Dos informes aleccionaron a los técnicos de Ferrocarriles

Cuando se tiene el convencimiento de que se debe decir la verdad es innecesario prepararse ante posibles preguntas incómodas. Y mucho menos obligar a profesionales, con sobrada experiencia técnica, a memorizar la información que debían contestar a los diputados en la primera comisión del accidente del 3 de julio de 2006 en Metrovalencia.

Sin embargo, Ferrocarrils no sólo preparó y aleccionó a sus trabajadores para que mintieran ante la comisión de políticos de las Cortes Valencianas, sino que fue reincidente. La dirección de FGV repartió dos informes, redactados por la consultora HM & Sanchis, en días consecutivos, para que los técnicos aprendieran como responder para dar una versión oficial que culpaba al maquinista del convoy como único responsable del accidente.

Primero fue en febrero de 2012. EL MUNDO desveló el primer informe que confirmaba que se había producido un adoctrinamiento y, junto a este texto, se recogieron testimonios de trabajadores de Metrovalencia que confirmaban que fueron instruidos. La opinión pública se convulsionó.

Dos años exactos después, en febrero de 2014, las mismas páginas de este diario volvieron a publicar un segundo informe que arrojaba que a los empleados se les obligó a mentir por segunda vez y sólo respondieran con las contestaciones que preparó, redactó e impuso una empresa de comunicación. Un informe, hasta ahora oculto por la gerencia de la Metrovalencia que se repartió durante la segunda sesión de adoctrinamiento sobre cuestiones técnicas para los trabajadores de Ferrocarrils. Empleados públicos que fueron sometidos a sesiones de gran presión menos de 20 días después del accidente, el 24 de julio de 2006 cuando se repartió el primer informe y un día después, el 25 con la entrega de la segunda tanda de información para memorizar.

Tras destapar el escándalo que daba la razón a los familiares de las 43 víctimas y los 47, que siempre han mantenido que se habían ocultado deficiencias técnicas en el trazado de la Línea 1 de metro (donde ocurrió la tragedia), la excusas de la empresa pública valenciana fueron peregrinas. FGV se escudó en que preparar a sus trabajadores era una práctica habitual y que era una forma de aunar criterios a la hora de contestar.

El texto de los informes demostraba otra realidad. Con el logotipo de la consultora se ofreció a los técnicos de la firma de transportes un catálogo de recomendaciones goebbelianas sobre cómo convencer a los diputados del parlamento regional, durante el interrogatorio, de que ni tren ni la línea presentaban deficiencias técnicas que responsabilizaran a la Administración de Francisco Camps.

Los informes demostraban ser un compendio de estrategias discursivas y gestuales pero que concretaban lo que se debía contestar u ocultar. En la primera página del documento Reflexiones para la comparecencia en la comisión de investigación en las Cortes Valencianas, se dejaba claro a los técnicos que «su objetivo en esta comparecencia debe ser, le pregunten lo que le pregunten y se desarrolle como se desarrolle […] que ha sido un accidente […] y no puede ser atribuido a ninguna deficiencia técnica ni a ninguna dejación de responsabilidades…».

Ante esta afirmación, resulta indignante la declaración que, poco después del accidente, realizó la por entonces gerente de FGV, Marisa Gracia, cuando aseguró que se había reunido con sus técnicos «pero para nada para hacer una estrategia de cara a esta comisión […] no en absoluto para decir qué hay que contestar a un grupo o qué no hay que contestar a otro…»

Un párrafo que no sólo insulta a los trabajadores afectados, porque afeaba su cualificación y su criterio para contestar a las preguntas, sino a toda la sociedad valenciana que fue engañada, con una versión oficial cocinada en dos reuniones, sobre la verdad de las mayores tragedias de la historia valenciana.

Link Original ELMUNDO

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