FGV adaptará tres tranvías de Alicante y sumará cuatro de Valencia para la L-10

La puesta en marcha de la línea entre la calle Alicante y Nazaret será para marzo o abril, ya que tras las obras se precisan tres o cuatro meses para las pruebas de seguridad

Las obras en superficie de la nueva línea L-10 del tranvía de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) que unirá la calle Alicante con la Ciudad de las Artes y las Ciencias y el barrio de Nazaret avanzan a buen ritmo, ya se han instalado algunas marquesinas, y se han dado nuevos pasos para disponer de los convoyes necesarios que darán servicio a este medio de transporte valenciano.

Y es que esta línea del tranvía, que se está reimpulsando tras el parón sufrido en 2011 por la falta de financiación, contará con siete tranvías de la serie 4200 de Bombardier para prestar servicio a los usuarios.

Como dato relevante, tres de los siete tranvías los traerá FGV de Alicante, «ya que las necesidades de material en el TRAM de Alicante están cubiertas con la incorporación el año pasado de los trenes duales que prestan servicio en las líneas 1 y 3», según fuentes de FGV.

Cabe destacar que para hacer efectiva la incorporación de los tres tranvías del TRAM de Alicante, «será necesaria una adaptación técnica de la que se encargará Standler Rail Valencia, por un importe de 866.377 euros, IVA incluido», según estas fuentes.

Los otros cuatro tranvías se incorporarán del parque móvil de Valencia. El objetivo es «tener una dotación móvil de siete tranvías. Está previsto contar con cinco tranvías en circulación, uno en reserva y otro en mantenimiento», indican. De este modo, la previsión de este servicio permitirá ofrecer una frecuencia de paso muy similar a las del resto de líneas tranviarias ya en funcionamiento, es decir, entre los cinco y diez minutos en horas punta y entre 15 y 20 minutos, según el tramo, el horario y el día.

Inicio del servicio

Es importante resaltar que el tranvía entre la calle Alicante y Nazaret previsiblemente se pondrá en marcha entre marzo y abril de 2022, ya que una vez acaben las obras, se precisarán de tres o cuatro meses para hacer todas las pruebas de seguridad.

Esta línea tendrá tres paradas subterráneas y otras cinco en superficie. Serán, por lo tanto, ocho paradas, en un recorrido de cinco kilómetros. Y la inversión que está haciendo en la instalación ferroviaria y en la inclusión del equipamiento de las estaciones es de 50 millones de euros.

FGV hará un diseño vinílico de la línea L-10 para crear una imagen unificad, justo coincidiendo con la capitalidad mundial del diseño de Valencia y más adelante se extenderá al resto de tranvías y metro de Valencia.

A su vez, FGV tiene previsto iniciar el proceso de contratación de 22 nuevos tranvías para reformar el actual servicio y asegurar las futuras ampliaciones tranviarias previstas en las redes de Metrovalencia y el TRAM de Alicante. En este caso, el presupuesto de esta adquisición es superior a los 130 millones de euros.

Giner critica que Ribó no coordine las paradas del tranvía y la EMT

El portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Valencia, Fernando Giner, afirma que el alcalde Joan Ribó «reconoce que no tiene ni idea del trazado de la línea 10, 11 y 12 de metro y aún así está ideando sin pudor la movilidad de la ciudad».

Giner argumenta que han preguntado a Ribó sobre la necesaria coordinación de las paradas de las futuras líneas del tranvía con las de la EMT y «el hecho de que a finales de octubre la parte municipal y autonómica no hayan consensuado todas las actuaciones, lo único que puede acabar ocasionando son ineficacias y más despilfarro a la hora de acometer las obras presentes y futuras; dinero que recuerdo sale en gran parte del bolsillo de los valencianos».

El portavoz de Cs opina que «la gran incomunicación que en la actualidad hay entre en el Ayuntamiento de Valencia, especialmente desde Movilidad Sostenible, y la Conselleria de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad, está perjudicando el presente y futuro de Valencia». Además indica que «el modelo de movilidad de Ribó está completamente descoordinado con la Generalitat. La movilidad de Ribó no está coordinada ni es democrática, ya que está solo fundamentada en la ideología del alcalde. Este es un ejemplo más de que Ribó no gobierna para todo el mundo».

Y concluye que «hay obras y proyectos de envergadura que deben tener un gran consenso en su diseño y una gran coordinación para establecer conexiones próximas a EMT y a otras posibilidades de movilidad».

Fuente: Lasprovincias.es